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Hay muchos consejos que los padres pueden encontrar y utilizar para promover y potenciar la confianza en sí mismos de sus hijos.

Los psicólogos ofrecen una serie de métodos y muchos han sido desarrollados por los propios padres.

Una de las tareas más importantes de los padres (y posteriormente de los profesores) es ayudar al niño a desarrollar la confianza en sí mismo.

A un niño seguro de sí mismo le resulta más fácil ir por la vida porque cree que puede superar con éxito todos los retos de la vida.

Los niños con alta autoestima no tienen miedo a los retos, a las cosas nuevas o a los cambios, mientras que los niños con baja autoestima suelen ser retraídos, inseguros, no les gustan los cambios, las nuevas tareas o los retos.

Les resulta difícil enfrentarse a las críticas, a los fracasos y a los errores. Los padres son los primeros en ayudar a un niño a sentirse capaz y seguro, valioso y querido.

1. amor incondicional

Un niño necesita sentirse amado y querido para convertirse en una persona segura de sí misma.

Demuestra a tu hijo que le quieres aunque cometa errores y malas decisiones, y evita criticarle y avergonzarle.

Muestra respeto e interés por lo que hace el niño, aunque creas que no es importante. Dígale a su hijo con frecuencia: «Te quiero», «Estoy aquí para ti», «Eres importante para mí».

2. anime a su hijo

Tanto los niños como los padres suelen utilizar frases negativas y desalentadoras como «no puedo hacerlo», «lo hago todo mal» o «¿qué me pasa?

Anime a su hijo a pensar en cómo puede mejorar una situación para alcanzar un objetivo.

Las afirmaciones positivas ayudan.

3. llame a su hijo por su nombre

Llamar a un niño por su nombre es una forma eficaz y sencilla de hacerle saber que es importante.

Mejor aún es mirarle a los ojos mientras le hablas.

4. asigne a su hijo tareas adecuadas a su edad

Deja que tu hijo participe en las tareas que le asignes, pero que sean adecuadas a su edad.

Esto animará al niño a sentirse útil, responsable y competente.

Es aún mejor si dices que es una tarea especial.

Eso aumenta enormemente su confianza en sí mismo.

En casa, puede cuidar de una mascota, de un hermano pequeño o ayudarle en la cocina.

En clase, puede ayudar a decorar el aula, regar las plantas o limpiar la pizarra.

5. jugar

Juega con los niños. Deja que elijan una actividad durante el juego y dales el protagonismo.

De esta manera les transmites que son valiosos, que están logrando cosas porque te interesa lo que hacen.

También se crea cercanía, afecto y confianza.

6. reforzar la confianza en sí mismo

No se trata de un consejo que lo cambie todo de la noche a la mañana, pero sí es uno de los más necesarios que deberías seguir.

Los padres son el primer y, durante mucho tiempo, único modelo de conducta del niño, por lo que hay que tratar de reforzar su confianza en sí mismo.

Empieza por valorarte a ti mismo, a tu pareja y a las demás personas que rodean a tu hijo de forma positiva.

No te menosprecies y no te culpes.

7. pida consejo y opinión a su hijo

Pídele a tu hijo su opinión en situaciones apropiadas para su edad, ya que esto le demostrará que le valoras y que sus ideas son importantes para ti.

Además, refuerza su autoestima mostrándoles que los adultos a veces necesitan ayuda y que está bien pedirla.

8. tiempo especial juntos

El amor y la aceptación son componentes clave para la autoestima y la confianza en uno mismo.

Por ello, los padres deben pasar mucho tiempo con sus hijos para demostrarles que son valiosos para ellos.

Salir de excursión, comer juntos en la mesa familiar, jugar, ir al parque… disfrutar de las actividades juntos.

Los profesores pueden hacer que los niños se sientan queridos y aceptados mostrando interés por sus actividades o aficiones.

Por ejemplo, pueden hacer preguntas personales como: «Steffi, ¿qué tal el entrenamiento de ayer?» o «Peter, puede que te guste este libro sobre dinosaurios»…

9. enseñarles a fijar y alcanzar objetivos

Conseguir objetivos y superar retos ayuda a los niños a sentirse competentes.

En la conversación con el niño, se deben definir objetivos que no sean demasiado difíciles e inalcanzables, pero tampoco demasiado fáciles, porque esto le enseña al niño que lo conseguirá todo en la vida con un mínimo de esfuerzo y compromiso.

Los objetivos deben ser un reto positivo para el niño.

10. dedicarse a los objetivos

Tómate el tiempo necesario para prestar toda la atención a los niños.

Los niños son muy buenos para reconocer cuando tu mente está en otra parte y cuando no estás presente.

El tiempo que pasen juntos debe estar libre de teléfonos móviles, televisores y ordenadores.

No pienses en tus compromisos comerciales ni en lo que hiciste ayer o en lo que tienes que hacer mañana.

Centra tus pensamientos en el momento presente que estás pasando con tus hijos.

11. clases de interpretación

Las clases de interpretación y los grupos de teatro, como actividades gratuitas, son una forma estupenda de aumentar la confianza en uno mismo al superar el miedo a actuar delante de otras personas.

El aprendizaje de diferentes roles anima a los niños a pensar de forma diferente, son más tolerantes y menos propensos al estrés.

12. alabarlos

Regar a un niño de elogios es tan ineficaz como no elogiarlo nunca.

Elogie siempre a su hijo por sus esfuerzos.

Los niños que son elogiados por sus padres por ser diligentes y persistentes, y no sólo porque sean especialmente buenos en algo, entienden que alguien que quiere aprender algo o dominar una habilidad tiene que ser paciente y esforzarse.

Una vez aprendido esto, es probable que se enfrente a nuevos retos con más confianza.

13. deje que su hijo le oiga elogiarle delante de los demás

Una forma rápida de aumentar la confianza en sí mismo de un niño es dejar que «accidentalmente» le oiga elogiar su trabajo duro, sus logros y sus éxitos delante de los demás.

Los niños pueden ser escépticos si se les elogia a menudo, y los elogios de los demás a veces significan más para ellos.

14. no comparar a los niños

Comparaciones con otros niños, como: «¿Por qué no puedes ser tan bueno como…?», «Mira qué buena es tu hermana en el colegio, ¿por qué no puedes ser tan bueno como…?» debilitan la confianza de tu hijo en sí mismo porque piensa que no puede cumplir tus expectativas y que no es lo suficientemente bueno.

Nunca le digas a un niño que no puede hacer algo, que no es capaz o que alguien es mejor que él porque puede creerlo.

15. tareas domésticas

Cuando los niños dominan pequeñas tareas y retos, se sienten valiosos y útiles en la familia, la comunidad y el grupo, lo que refuerza su sentido de la importancia y la confianza en sí mismos.

A la edad de 2 a 3 años, los niños pueden armar juguetes, ordenar libros ilustrados, doblar su ropa…

A los 4-5 años, pueden dar de comer a las mascotas, poner y ordenar la mesa, limpiar y ordenar los platos, regar las flores, hacer la cama.

A los 6-7 años pueden pelar patatas y zanahorias, sacar la basura, recoger las hojas, arrancar las malas hierbas del jardín, ordenar los calcetines, ordenar la habitación.

A los 8-9 años, pueden guardar la compra, llenar el lavavajillas o la lavadora, colgar y guardar la ropa limpia, batir huevos, quitar el polvo…

A los 10-11 años pueden preparar una comida sencilla…

No hay que privar a los niños del sentimiento de satisfacción y confianza en las tareas realizadas.

16. colgar cuadros

Reforzar el sentimiento de pertenencia colgando retratos de niños y fotos familiares, así como dibujos de niños en lugares visibles.

Esto ayuda a los niños a sentirse aceptados, valorados y queridos.

17. opciones

Deja que el niño elija lo que quiere.

Esto se aplica a las opciones adecuadas, por supuesto. No es necesario controlar todo.

Si quiere llevar una determinada camiseta, déjalo.

Deja que decida por sí mismo qué quiere desayunar o dónde quiere jugar.

Esto les anima a tomar sus propias decisiones.

18. animarles a probar cosas nuevas y a superar retos

Animar a los niños a ser independientes, a probar cosas nuevas y a desarrollar nuevas habilidades garantizará que puedan superar cualquier dificultad en la vida.

Los niños con menos confianza en sí mismos se avergüenzan de intentar algo nuevo y enfrentarse a un reto porque tienen miedo al fracaso y a las críticas.

19. ayudarles a descubrir lo que más les interesa

Cuando descubren lo que les gusta y lo que les divierte, desarrollan la confianza en sí mismos y en sus capacidades.

20. ayudarles a superar el miedo al fracaso

El miedo al fracaso y a fracasar suele desanimar a los niños a la hora de esforzarse más y desarrollar su potencial, lo que no contribuye a reforzar su confianza en sí mismos.

Enséñeles que los errores, los reveses y los fracasos son una parte perfectamente aceptable y necesaria de la vida y que no hay éxito sin algunos fracasos.

A un niño le resultará más fácil superar su miedo al fracaso si se siente suficientemente seguro de sí mismo en otras áreas.

Cuanto más tenga el sentimiento de ser amado incondicionalmente, mejor y más tranquilamente podrá afrontar los fracasos de todo tipo.

El miedo al fracaso suele provenir del hecho de que el niño cree que perderá el amor y la confianza de sus padres (profesores, entrenadores) si fracasa.

El miedo al fracaso suele estar relacionado con el hecho de que el niño piense que no es digno si fracasa («he fracasado, por tanto soy incapaz»).

Enseña a tu hijo que su vida y su persona no se reducen a este fracaso, y anímale cada vez que gane.

21. ayudar al niño a expresar sus sentimientos

Si se critica o se ignora lo que el niño siente, se le está dando el mensaje de que los sentimientos no son importantes, lo que el niño puede entender como que tampoco lo son.

Hay que permitir que el niño sienta tanto sentimientos positivos como negativos.

No hay que evitar las emociones negativas, porque sin su experiencia no hay un desarrollo emocional completo.

Los padres desempeñan un papel importante en la comprensión de los sentimientos de los niños y es importante enseñarles a reconocer y expresar sus sentimientos de forma adecuada.

Cualquier forma de expresar una determinada emoción está permitida, pero no aquella con la que nos perjudicamos a nosotros mismos o a otra persona de alguna manera.

Reflejar las emociones desde una edad temprana, es decir, decirle, por ejemplo: «Tu juguete está roto, veo que estás triste»; o si un niño llega a casa del colegio y empieza a gritar que odia a la profesora, en lugar de decirle: «No digas eso, el odio no es bueno», porque entonces niegas sus sentimientos, dile: «Veo que estás muy enfadado con ella, dime por qué».

22. el comportamiento incorrecto

Hazle saber al niño que estás molesto por algunas de sus acciones, no por él.

Hazle siempre hincapié en que estás molesto por su comportamiento, no por el niño. Evita las críticas: «No has aprendido lo suficiente», «Todo sería más fácil si no fueras tan vago y desinteresado».

El niño piensa entonces que nada es bueno, así que para qué molestarse si los demás saben más.

Los niños experimentarán mejor las afirmaciones: «Veo que te esfuerzas, creo que todavía puedes trabajar en ello», «No estás sacando buenas notas, vamos a pensar en lo que te está dificultando el aprendizaje», «Creo que no estás haciendo lo suficiente, pero sé que puedes hacer más y mejor, te ayudaré».

23. el medio ambiente es importante

Rodear a los niños de personas positivas y seguras de sí mismas, ya que esto les ayudará a ser lo mismo.

24. Enorgullézcase de los logros de sus hijos

Cuelgue los dibujos de los niños, las marcas escolares, las medallas, los trofeos y los premios en un lugar visible en casa o en el aula.

Esto les demostrará que los aprecias y que estás orgulloso de sus logros.


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