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La Luna Llena

La importancia de la Luna en nuestras vidas es bien conocida. Desde la antigüedad vivimos en simbiosis con sus fases y ritmos de este planeta que mantiene el mundo en equilibrio y permite la existencia de la vida. Su proximidad a la Tierra hace posible una poderosa influencia en el movimiento de las mareas terrestres y los ritmos biológicos de todos los seres vivos, así como en nuestros pensamientos y sueños.

La Luna es también un poderoso amplificador de la ley de la atracción: ella misma es un imán para el Planeta Tierra. Además, su belleza «encanta» la mente, condicionando el subconsciente.

Las influencias de este planeta son ya universalmente aceptadas: ¿cuántas veces hemos dicho u oído decir «Tengo una luna torcida» o «Estoy de mal humor«? (palabra derivada del latín que indica una persona ‘cque se vuelve loco según las fases de la luna«). Pero no todo el mundo sabe que, además de influir en las mareas, los nacimientos, los estados de ánimo y las características personales, su influencia también afecta al cumplimiento de los deseos, las emociones y los pensamientos.

Fases lunares

El planeta de color plateado es el único satélite natural que completa su órbita alrededor de la Tierra en unos 29½ días durante los cuales completa un ciclo completo de fases lunares llamado lunación. Las diferentes fases son: nueva – creciente – menguante

Las fases de la luna son cruciales para que esto ocurra: y así, cuando está en fase creciente, es posible recibir ayuda para acelerar el proceso de crecimiento y lograr lo que uno desea. Por tanto, en esta fase conviene centrarse en lo que se quiere. En la fase menguante, la Luna ayuda a liberar las energías bajas, es decir, las emociones de ira, preocupación, ansiedad, tristeza, nerviosismo o cualquier otro estado que genere infelicidad. En esta fase ayuda a limpiar, desintoxicar, aligerar y sanar en cuerpo y mente. En la fase menguante ayuda en cierto modo a «desmontar» las emociones, para dar paso a la observación de la experiencia que las provoca. La Luna Nueva siembra nuevas semillas, por lo que es la fase adecuada para pedir cosas nuevas para mejorar la vida. Veamos las diferentes fases en detalle.

Luna nueva o luna nueva

En esta fase, el planeta se encuentra exactamente entre la Tierra y el Sol, permanece durante dos o tres días en el mismo signo del zodiaco que el Sol y queda completamente oculto por éste (lo que se denomina conjunción). Durante este corto periodo hay una fuerte energía de renovación y regeneración. Puede considerarse un nuevo comienzo, o un momento favorable para cerrar con el pasado y abrir nuevos capítulos. Es el mejor momento para deshacerse de los malos hábitos, para purificarse, para desintoxicarse o autopurificarse.

Primer trimestre (luna creciente)

Esta fase se produce siete días después de la Luna Nueva, cuando está en cuadratura con el Sol y forma un ángulo de 90 grados con él en el zodiaco, siendo la Luna siempre anterior al Sol. La fase de cuarto creciente favorece la acumulación de líquidos en el cuerpo y en las piernas, el organismo absorbe más sustancias, hay tendencia a ganar peso y pueden producirse cambios bruscos y crisis. Es una fase perfecta para los rituales de amor.

Luna Llena o Plenilunio

En esta fase, la Luna está exactamente detrás de la Tierra y se encuentra a 180 grados del Sol en el zodiaco, por lo que se sitúan en dos signos opuestos, es decir, en oposición. Es un momento de máxima potencialidad de la energía vital. Se puede experimentar insomnio, irritabilidad, nerviosismo. Es una energía ascendente que generalmente provoca la iluminación, que trae la verdad o el ajuste de cuentas.

Último trimestre

Esta fase se produce cuando forma un ángulo de 90 grados con el Sol en el zodiaco, y siempre está precedida por el Sol. Es un periodo de verificación y sacrificio, que simboliza el final antes de un nuevo comienzo. En la magia es el período propicio para los rituales de separación y alejamiento.

La Luna en la carta natal

En la carta natal, este planeta representa las emociones de una persona, lo receptiva que es, cómo se relaciona con los demás. Simboliza la figura materna, la infancia. Para un hombre indica su forma de ver a una mujer, su manera de relacionarse con ella y también las características de la mujer ideal, mientras que en la carta natal de una mujer la Luna representa su feminidad. Tiene su domicilio en Cáncer, y como este signo de agua indica el mundo interior, el inconsciente. Se expresa a través de las emociones, de la imaginación, de la memoria, de la intuición. El signo en el que se encuentra la Luna en la carta natal nos dice qué cosas nos convienen emocional y sentimentalmente.

Finalmente, la Luna en el tarot representa la parte emocional, el inconsciente, los miedos. Es una carta asociada a la noche, al mundo de los sueños, pero también a las cosas ocultas. También puede indicar intervenciones mágicas.


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