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La ley de los espejos afirma que todos los sentimientos que tenemos hacia otras personas provienen de nosotros mismos. Lo explicaremos con ejemplos claros.

Todo es como lo percibimos, como lo experimentamos. La realidad que nos rodea es neutra y nosotros le damos color, sabor y olor con nuestras experiencias previamente adquiridas.

¿Por qué las personas reaccionan de forma tan diferente ante las mismas cosas, circunstancias y personas? Precisamente por las diferentes experiencias que han tenido antes.

Toda persona cercana a nosotros tiene características o aspectos que nosotros mismos tenemos. Esto funciona según el principio de la ley de la atracción y según el Ley de los Espejos.

Las creencias que mantenemos en nuestro interior dan forma a nuestra realidad y, por tanto, atraemos a personas y circunstancias que son coherentes con nuestras creencias.

Cuando se trata de situaciones de conflicto con otra persona, la razón por la que discutimos no suele ser en absoluto la causa principal, sino la consecuencia de la causa principal, que está escondida en algún lugar profundo de nosotros.

Esta causa describe más profundamente qué parte de nosotros mismos no podemos afrontar y aceptar como parte de nuestro ser.

La ley de los espejos

La Ley de los Espejos nos dice que el origen de nuestros sentimientos negativos hacia una persona está en nuestro corazón y no en otra persona.

Así pues, esta ley nos enseña que los sentimientos se originan en nuestro interior y que, por tanto, somos responsables de lidiar con las creencias, las ideas y los malos pensamientos hacia los demás nosotros mismos.

Esto se debe a que la ira suele recaer sobre nosotros y no sobre los demás.

Es decir, todo empieza y todo acaba en nosotros mismos, porque la proyección que juega con nuestra mente es como si nuestra realidad fuera un espejo que nos devuelve la imagen que nosotros mismos creamos.

Cuando miramos a los demás, es como si nos miráramos en el espejo.

Cuando observamos a los demás y analizamos sus actitudes y comportamientos, en realidad nos descubrimos a nosotros mismos en ellos, de modo que el perfil que trazamos de los demás contiene en realidad muchas de nuestras características de comportamiento.

No vemos las cosas como son, sino como somos nosotros. Immanuel Kant.

¿Cuándo proyectamos nuestra sombra sobre los demás?

Debemos preguntarnos por qué estas cualidades negativas de los demás resuenan en nosotros con especial intensidad y crean una actitud negativa. ¿Por qué despreciamos a las personas egoístas y violentas?

Esto no significa que nosotros mismos seamos egoístas o violentos, sino que quizás no nos sentimos lo suficientemente amables o tranquilos. O no hemos asumido la tendencia egoísta y violenta que vive en cada uno de nosotros.

Ninguno de nosotros es perfecto. Todos tenemos puntos débiles y áreas de nuestra personalidad que podemos mejorar. Pero a menudo ignoramos estas debilidades.

Preferimos pensar que somos personas honestas, amables, tranquilas y empáticas. Todos tenemos una actitud positiva cuando nos juzgamos a nosotros mismos.

Nos cuesta reconocer nuestras debilidades porque preferimos cultivar una imagen idealizada de nosotros mismos.

Pensamos que las cualidades positivas excluyen las negativas. Pero este no es el caso. Todos tenemos puntos fuertes y débiles.

Si no aceptamos nuestras debilidades y las vemos reflejadas en los demás, reaccionamos de forma inadecuada.

La ley de los espejos dice que las imperfecciones de los demás nos irritan tanto porque activan zonas de conflicto en nosotros, cualidades que no aceptamos porque no encajan en la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Aunque al principio resulte difícil de entender, aceptar la ley de los espejos puede ser una experiencia liberadora que nos ayude a conocernos mejor a nosotros mismos y a configurar mejor las relaciones interpersonales.

Una discusión con otra persona es en realidad una discusión contigo mismo.

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Malentendido sobre la ley de los espejos

Entendida de forma literal y superficial, la ley de los espejos significaría que sólo ves a tu alrededor lo que llevas dentro. Así que si notas que alguien roba, llevas el impulso de un ladrón dentro de ti.

O si notas que es terrible que un loco haya cometido un determinado acto, significa que llevas el impulso de un loco dentro de ti.

Otra versión de la ley literal de los espejos es que atraes lo que llevas dentro.

Así que si alguien te abofetea, ese es tu espejo, lo has atraído porque tienes tales vibraciones en ti que han atraído eso.

La comprensión de la ley de los espejos, tal y como se describe en estos dos ejemplos, es perjudicial.

La ley de los espejos debe entenderse de otra manera.

Las personas que nos rodean son nuestro espejo. ¿Pero en qué contexto?

Bueno, sólo en el contexto de la reflexión sobre nuestro propio progreso. ¿Cómo reaccionamos ante el comportamiento de otras personas? ¿Qué provoca en nosotros una palabra o un gesto de alguien?

Bueno, es la ley de los espejos.

Y este es un espejo muy interesante, porque si seguimos su reflejo, podemos ver fácilmente qué parte de nosotros mismos necesitamos trabajar, por dónde fluye nuestra energía, si hay un bloqueo en alguna parte, o algo sin resolver.

El propósito de la Ley de los Espejos

El propósito de la Ley de los Espejos es conocer mejor y aceptar las sombras que de otro modo no queremos ver.

De este modo, podemos alcanzar el nivel óptimo de eficacia y desarrollar una imagen más realista de nosotros mismos.

Aceptar nuestras sombras nos ayudará a mejorar nuestras relaciones con los demás y a tener más empatía, porque nos daremos cuenta de que todos cometemos errores o tenemos cualidades de las que no estamos orgullosos.

Por supuesto, la ley de los espejos no sólo funciona con las cualidades negativas.

Cuando sentimos un afecto especial por una persona y conectamos con ella a un nivel profundo, también vemos las cualidades que más valoramos en nosotros mismos.

Debemos esforzarnos por ver a las personas de forma positiva. Dales una oportunidad. Sé comprensivo. Pero cuando las cosas se vuelven insoportables, es el momento de mirar hacia adentro.

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Ley del Espejo Ejemplo 1. ¿Cómo atraemos los problemas?

Suponga que es una persona que tiene dificultades para expresarse verbalmente.

Eres así porque en el pasado has estado rodeado de personas que te han criticado y no te han dado espacio ni comprensión para tus pensamientos.

Han suprimido tu libertad de expresión.

Después de que esta situación haya ocurrido con suficiente frecuencia, se ha instalado en ti la creencia de que siempre que hablas, aparece alguien para impedirte expresarte, para colmarte de críticas.

Por supuesto, esto no es realista y no es cierto, pero debido a su creencia subconsciente de que es así, será así.

Así, tu subconsciente reconocerá a esas personas en tu entorno y les prestará atención, lo que desencadenará reacciones emocionales en ti.

Ahora imagina que no tienes ningún problema para expresarte y que las personas descritas anteriormente no te causan ningún problema.

No prestarías ninguna atención a esas personas, no te molestarían.

Entonces tu subconsciente simplemente ignoraría su presencia y no mostrarías ninguna reacción emocional, no te importaría que estuvieran presentes o no.

También puede ocurrir que tú mismo te conviertas en la misma persona que los que te criticaron, porque has aprendido inconscientemente que esa es la única forma de expresarte, criticando a alguien que no piensa como tú.

Eso significa que crees que siempre tienes la razón. Entonces atraes a personas que les gusta criticar a los demás o a personas que tienen miedo de decir lo que piensan porque tienen miedo a las críticas.

En este caso, las otras personas a las que atrajiste también se sintieron atraídas por ti, porque tú también eres el espejo de alguien.

Este es un claro ejemplo de la ley de los espejos. En ambas situaciones hay conflicto:

Si eres un crítico, a los demás no les gustará estar contigo. Y si eres víctima de las críticas, te encontrarás constantemente con personas de este tipo que te harán la vida imposible.

¿Qué ocurre exactamente en este ejemplo de la Ley de los Espejos?

La causa que nos hirió en algún lugar de nuestro pasado crea una mecanismo de defensaque vive en nosotros hasta que resolvemos la causa del problema.

Este mecanismo de defensa se activa cada vez que aparece en nuestro entorno inmediato una persona que nos recuerda una situación del pasado.

Esto ocurre a nivel inconsciente, de modo que las personas suelen reaccionar de forma inconsciente ante algo de lo que ni siquiera son conscientes, pensando que algo completamente diferente ha desencadenado una reacción emocional negativa.

El mecanismo de defensa puede consistir en poner a la persona en la posición de víctima o en la de depredador.

En el ejemplo de la ley del espejo anterior, la persona culpará a los demás por no poder hablar y se pondrá en el papel de víctima.

La única solución es resolver el conflicto dentro de uno mismo sobre si se es víctima o depredador. Entonces el subconsciente deja de reconocer esas imágenes del entorno que están dentro de nosotros.

Este mecanismo funciona hasta que la persona se da cuenta de que la forma en que aprende que una persona puede y debe expresarse depende de su fuerza interior.

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Ejemplo de la ley del espejo 2. La ley del espejo en una relación amorosa

Ahora un ejemplo de la ley de los espejos en las relaciones amorosas donde esta ley es más pronunciada. Imagina una relación en la que una persona es la crítica y la otra es la víctima de la crítica.

Hay amor, pero a menudo hay conflictos entre los dos porque están activando constantemente los mecanismos de defensa del otro. Toda esta lucha arroja naturalmente una gran sombra sobre el amor.

  • Uno dejará de sentirse víctima si el otro deja de criticarle y empieza a apoyarle.
  • El otro sólo dejará de criticar cuando el primero deje de enviar señales de víctima que activen el comportamiento crítico del otro.

Desde la perspectiva de ambas personas, cada una creerá que tiene la razón y la otra no. Se producen discusiones, discusiones e insultos, arrebatos emocionales y, finalmente, ambas partes salen perjudicadas.

Y la razón se encuentra en algún lugar del pasado y no tiene nada que ver con su relación. Se necesita mucha paciencia, comprensión mutua y muchas conversaciones para superar estos comportamientos.

Sin embargo, no podemos sentarnos fácilmente a hablar con una persona en la que nuestro subconsciente reconoce una amenaza. Por lo tanto, tenemos que ser conscientes de nuestros mecanismos de defensa internos, en ambos lados.

La ley de los espejos es realmente difícil de superar y requiere mucho tiempo y esfuerzo.

Ambos miembros de la pareja tienen que reconocer su mecanismo de defensa, pero también el del otro.

Después de cada discusión, hay que esperar a que se calmen las emociones y sentarse a analizar juntos lo ocurrido, manteniendo ambos la cabeza fría y sin juzgar al otro por lo sucedido.

Esta es realmente la tarea más difícil, pero no es imposible.

Si el amor entre los dos es genuino y sincero, y si su deseo de sobrevivir como pareja es fuerte, esto da a ambos socios la fuerza para luchar hasta el final.

La ley de los espejos como una especie de círculo vicioso

Sí, la ley de los espejos puede verse como una especie de círculo vicioso.

Este círculo vicioso se transmite de generación en generación. Lo que has aprendido de tus padres, lo continúas inconscientemente con tus hijos, y así sucesivamente.

Repetimos que la ley de los espejos es difícil de romper.

Esto significa que tienes que analizar todo lo relativo a las relaciones familiares en las que creciste, cómo era la relación entre tu madre y tu padre, entre tú y tus hermanos, entre tú y tus padres, etc.

Todo lo que aprendiste sobre las relaciones con las personas, lo aprendiste primero de ellas. Aprendiste inconscientemente lo que fue aprendido inconscientemente por tus padres, y así esta inconsciencia se transmite de generación en generación.

Ahora es el momento de romper este círculo vicioso. Si finalmente resolvemos todas estas complicadas conexiones, ya no las transmitiremos a nuestros descendientes.


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