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viaje astral

El viaje astral es una experiencia extracorporal experimentada, voluntaria o involuntariamente, por muchas personas durante la cual el alma abandona el cuerpo físico y se traslada a un plano astral. Veamos con más detalle este fenómeno tan fascinante y especial.

Qué es el viaje astral

El viaje astral también se denomina EFC (experiencia fuera del cuerpo). Se trata de un verdadero viaje realizado por el cuerpo astral, que es inmaterial y más sutil a nivel energético que el cuerpo físico, y que, precisamente desde el cuerpo físico, sale y se desplaza a otro lugar. Sin embargo, en su viaje, el cuerpo astral permanece unido al cuerpo físico por medio de un cordón de plata, que se menciona a menudo en los libros que tratan el tema y que representa el elemento de unión entre el alma y el cuerpo.

Viaje astral: opiniones de la ciencia y las religiones

Se habla del viaje astral desde tiempos inmemoriales, empezando por el chamanismo, pasando por Platón, Sócrates y Plutarco, que describen las experiencias extracorporales en algunas de sus obras. En cuanto a las religiones, el viaje astral también es bien conocido, por ejemplo en los Upanishads hindúes el viaje astral es realizado por los iniciados. El viaje astral es ampliamente mencionado en las diversas corrientes esotéricas, así como en la Nueva Era, donde se pueden leer muchos libros sobre el tema. La ciencia también ha abordado el tema mediante diversos experimentos destinados a demostrar su veracidad.

Entre los más conocidos está el realizado por Charles Tart, que midió la actividad cerebral de una paciente con un electroencefalógrafo durante su viaje astral. El investigador indicó a la voluntaria que saliera de su cuerpo una vez dormida y que leyera la hora en un reloj colocado a distancia y un número escrito en una tarjeta.

Durante el experimento, el electroencefalograma mostró un patrón irregular precisamente en la fase de salida extracorpórea y la voluntaria, por su parte, comunicó correctamente los datos requeridos. La psicóloga Susan Blackmore investigó más a fondo el tema tratando de estimular el viaje astral mediante la meditación y la ingesta de sustancias psicotrópicas y llegó a la conclusión de que se trataba de sueños lúcidos especialmente vívidos.

Síntomas del viaje astral

El viaje astral permite abandonar el cuerpo de forma voluntaria y consciente, pero también inconsciente. Cada uno de nosotros tiene diferentes experiencias extracorporales, pero todas ellas pueden identificarse por denominadores comunes que incluyen

la típica sensación de quedarse dormido, seguida de un brusco despertar

sensación de ser succionado por una fuerza invisible

vibraciones a lo largo del cuerpo

Muchas personas experimentan sensaciones propias del viaje astral sin ser conscientes de ello. Al tratarse de emociones y sensaciones desconocidas, es normal que se desestabilicen y causen miedo, por lo que tienden a detenerse bruscamente cuando aparecen los primeros síntomas.

Cuando se produce un viaje astral

En algunos casos el viaje astral se produce de forma espontánea durante el sueño, en otros casos puede ocurrir como resultado de accidentes, o de situaciones particulares de la vida, o puede ocurrir en la meditación o en un estado de trance. Es mejor no confundir el viaje astral con las experiencias cercanas a la muerte, o ECM, que sólo se producen en situaciones de riesgo vital; ambas experiencias están unidas por la sensación de flotar por encima del propio cuerpo, pero éste es el único factor común entre ambas.

Cómo viajar en astral

Cuando se habla de viajes astrales, es bueno dividir las experiencias conscientes de las inconscientes.

Estas últimas se producen durante el sueño. En la fase de sueño profundo el cuerpo astral y el cuerpo físico-etérico se combinan, en el momento en que la fase REM toma el relevo el vínculo entre los dos cuerpos disminuye y en algunos casos puede producirse el viaje astral. Según algunas teorías, se trata de una experiencia que puede ocurrir varias veces durante la noche.

Técnicas de viaje astral

El viaje astral puede realizarse voluntariamente mediante innumerables técnicas que permiten salir del cuerpo, viajar y volver a entrar. Veamos cómo viajar conscientemente al astral.

En primer lugar, hay que crear el ambiente adecuado, elegir una habitación donde no haya nadie que nos distraiga.

Para aumentar las vibraciones se puede utilizar un cristal de cuarzo que se coloca delicadamente sobre el tercer ojo, ligeramente por encima del centro de las cejas, permaneciendo con los ojos cerrados y respirando profundamente.

Hay que tumbarse y relajarse completamente, evitando dormir la mente. Puedes probar la técnica de la repetición, que consiste en repetir frases dirigidas, o la técnica del sonido, que consiste en concentrarse en el ruido que cada uno puede escuchar en completo silencio, aumentando gradualmente su intensidad.

Hay que liberar la mente de los pensamientos que distraen, hay que concentrarse en el propio cuerpo y en las sensaciones. El objetivo es alcanzar un estado de completa relajación física y mental. Primero hay que tensar y luego relajar los músculos, empezando por los dedos de los pies y subiendo hacia la parte superior del cuerpo, lenta y gradualmente, hasta llegar a la cabeza.

Hay que inhalar profundamente y exhalar completamente. La mente debe concentrarse en la respiración. Hay que alcanzar un estado hipnótico también conocido como estado hipnagógico. Hay que dejar que el cuerpo y la mente se acerquen al sueño, pero sin perder la conciencia por completo, hay que permanecer en el límite entre la vigilia y el sueño.

Continuando con los ojos cerrados, hay que dejar que la mente se mueva hacia una parte del cuerpo hasta que se pueda visualizar perfectamente, y hasta que se pueda flexionar esa parte del cuerpo, sin moverla físicamente. Por ejemplo, puedes visualizar que los dedos de los pies se curvan y vuelven a enderezarse. A continuación, expandes tu atención al resto del cuerpo, por lo que moverás las piernas, los brazos, la cabeza sólo con la mente.

Se entra en un estado de vibración que prepara el alma para dejar el cuerpo. En esta etapa a menudo nos asustamos y nos detenemos, pero es bueno rendirse a las vibraciones y utilizar la mente para alejar el alma del cuerpo. Hay que imaginar la habitación en la que se está y moverse mentalmente. Levántate y camina y luego observa tu cuerpo acostado en la cama. La proyección astral tendrá éxito si sientes tu yo consciente separado de tu cuerpo. Se necesita mucha práctica para llegar a este punto.

Entonces hay que volver al cuerpo y dejar que la fuerza invisible (el cordón de plata) que une el cuerpo astral al físico atraiga el alma al cuerpo. Si uno tiene la sensación de tener dificultades para volver a entrar en su cuerpo, debe imaginar que puede llegar a él a la velocidad de la luz. Uno puede volver a entrar desde cualquier lugar en un segundo, ya que el alma está libre de los conceptos de distancia y tiempo.

Una vez que hayas practicado esto, no podrás volver a mirar tu cuerpo y podrás salir de la habitación y caminar por otra estancia de la casa hasta ir más allá, ir a lugares que te resulten menos familiares hasta explorar lugares desconocidos.

¿Es peligroso el viaje astral?

Algunos sostienen que el viaje astral es peligroso, especialmente cuando se alcanza un nivel de experiencia que permite explorar lugares desconocidos.

A menudo, la emoción de experimentar una proyección astral mantiene a las personas fuera de sus cuerpos físicos durante largos períodos de tiempo, y se cree que esto puede debilitar el hilo de plata. Para evitar el riesgo, hay que tener siempre presente el cuerpo físico en casa mientras el alma se proyecta en otro lugar.

Qué se puede hacer durante un viaje astral

Todos poseemos la capacidad natural de viajar más allá del cuerpo físico. Desarrollar esta capacidad puede aportar sabiduría, libertad, crecimiento espiritual y puede ser una valiosa ayuda para superar el miedo a la muerte.

El viaje astral puede hacer realmente muchas cosas. Además de viajar a otros mundos, inferiores, medios, superiores, y así como aprender cosas nuevas, viajando en el astral es posible incluso salvar a las personas de los más graves peligros, tanto materiales como morales, proyectando fluidos, con el pensamiento, a través de la sugestión. En el estado astral se tiene un tipo especial de asesoramiento que no se puede conseguir en el estado normal. Es posible consolar a las personas que sufren, incluso curarlas en algunos casos. Para que el viaje sea una experiencia positiva, es imprescindible que cada acto, cada acción, cada intención se dirija al bien puro y real, a la moral, infundiendo en las almas sentimientos de sobriedad, paciencia, calma, altruismo, dulzura, amor.

El viaje astral es un excelente punto de partida para el crecimiento espiritual. Al trascender el cuerpo físico nos exponemos al conocimiento espiritual que absorbemos y traemos cuando volvemos de nuestro viaje, en el plano físico. Al poder pasar a otro plano podemos cambiar nuestras circunstancias actuales (te invitamos a leer los Directores Akáshicos sobre esto), podemos corregir errores, podemos usar esta experiencia para entender el significado de la vida, nuestro propósito kármico, podemos captar la verdadera naturaleza del universo.

Algunos afirman haber conocido a otras personas, vivas y fallecidas, haber percibido y recogido información que no se puede obtener con los cinco sentidos.

Los viajes astrales resultan ser una excelente manera de crecer espiritualmente. Hagámoslo con serenidad y siempre con la conciencia de que «en casa hay un cuerpo que nos espera: el nuestro».

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